Paradigmas Proyecto Educativo

Para nuestra Comunidad Educativa y nuestro Proyecto, el niño es un ser capaz de crear y convertir todo aquello que se le ha dado en un universo recreacional, capaz de dar luz a nuevas ideas no sólo para sí mismo sino también para la sociedad.
A lo largo de la historia de la pedagogía, desde la antigüedad el mismo Sócrates propone un proceso de aprendizaje inspirado en la mayéutica, es decir, una confianza incondicional en el otro, en un diálogo metódico por el que el interlocutor interpelado descubre las verdades por sí mismo. En el siglo XX los modelos netamente conductistas, ortodoxos, dogmáticos, se fueron alejando de esta propuesta socrática, y así fueron perdiendo su validez, y con razón, puesto que han sido enfoques que no le han dado importancia a la singularidad que posee cada ser humano en el momento del aprendizaje dentro o fuera del aula. A su vez, desde la aparición del cognitivismo, humanismo y constructivismo estos logran ver al ser humano como ente multidimensional dando importancia a su parte genética, psicológica, biológica, social, cultural, etc. Para ello la psicología y pedagogía actual ha tratado de integrar varias disciplinas para la creación de un enfoque educativo confiable, que se ajuste a las necesidades del estudiante. Este método desarrollado ya en la antigua Grecia es conocido como eclecticismo, que se traduce como la conjugación de varios enfoques dentro de cualquier campo de estudio. El eclecticismo permite al maestro tomar las partes más importantes, más funcionales de varios enfoques y fusionarlas en uno solo, en nuestro caso tomaremos como base la estructura propuesta por la escuela humanista y la constructivista.  Contemplando como raíz el respeto al valor que cada ser humano posee dentro de su proceso de estudio, desarrollo intelectual, ritmo, necesidades, motivaciones, reflexión y entendimiento en el aprendizaje, que son edificaciones de todos los días.

Humanismo constructivista
El paradigma ideal: humanista – constructivista.

Es de vital importancia respetar el valor del ser humano por lo que es (humanismo). Además, entregarle herramientas que le permitan acceder al conocimiento por su propia cuenta (constructivismo). Estos dos paradigmas por añadidura priorizan la parte cognitiva del ser humano y el refuerzo de su parte conductual que es la manifestación de sus pensamientos ya no como acto mecánico, sino como acto existencial que le otorga virtudes, crecimiento, armonía y valor a su ser en el momento de aprender.
Uno de los creadores del enfoque humanista, Carl Rogers, menciona que la educación debe estar centrada en el alumno, quien posee un deseo natural por aprender, y que “solo sirve aquello que deja huella en una persona y pasa a formar parte de su vida cognitiva, cultural, afectiva, espiritual y existencial” (1995). Y para ello es necesario generar un aprendizaje significativo. Asimismo, David Ausubel menciona que: “la característica más importante del aprendizaje significativo es que produce una interacción entre los conocimientos más relevantes de la estructura cognitiva y las nuevas informaciones” (1976). Esto hace que la información nueva tome forma en las estructuras ya establecidas sobre lo aprendido en el pasado.
Si a esto sumamos el modelo constructivista que potencia el desarrollo cognitivo y el aprendizaje, edificaremos seres humanos conocedores de sus capacidades, aptos para aplicar aquello que aprenden en cualquier situación de sus vidas, ya que descubrirán su capacidad innata de crear y resolver problemas.
El constructivismo dentro de la pedagogía es un proceso dinámico de enseñanza, donde la participación del sujeto tiene un papel protagónico en el momento de aprender; el objetivo a alcanzar será entregar al estudiante herramientas que le permitan resolver cualquier situación problemática, así las ideas se modifican todo el tiempo y el estudiante sigue aprendiendo. El conocimiento, por lo tanto, es una reconstrucción constante del individuo. Jean Piaget, representante del constructivismo, en sus estudios se centra en cómo se construye el conocimiento partiendo del medio (2001), y Vigotsky se centra en cómo el medio social permite una reconstrucción interna. (1964). Así, la teoría constructivista actual menciona que:
– El conocimiento es construido, no transmitido.
– Las experiencias deben ser interpretadas y procesadas por cada individuo.
– El conocimiento previo tiene impacto en el aprendizaje.
– Los estudiantes tienen una visión del mundo establecida antes de incorporarse al salón de clases, que ha sido formada (construida y reconstruida) con los años de experiencias previas y aprendizaje.
– Se debe aceptar e impulsar la autonomía, la iniciativa y autogestión.
– Además a esta conjugación de los enfoques humanista y constructivista se le implementan técnicas de aprendizaje, propuestas didácticas, muchos juegos, herramientas multimedia para uso eficiente del tiempo y coherente con el proyecto.

El filósofo español Fernando Savater, a propósito de la educación menciona en su libro El valor de Educar que: “La verdadera educación no sólo consiste en enseñar a pensar sino también en aprender a pensar sobre lo que se piensa”. (1997).En este momento de reflexión el pensamiento nos eleva a una posibilidad creadora que nos libera, además de ayudar al individuo a forjar su personalidad. Sólo cuando lo aprendido nos otorga la posibilidad de crear, de sentirnos seres libres, accedemos a un nivel más elevado, que es el conocer quiénes somos, saber qué queremos, entender cuál es nuestro compromiso social e individual. Concluyendo, el propósito verdaderamente trascendente de la educación es y será construir hombres y mujeres que sean capaces de encontrar el camino hacia su libertad interna.